LA DESVENTURA DE UN MERCANTE NAUFRAGADO, PENDIENTE DE INVESTIGAR

Historia del naufragio de un mercante: “Vientres de acero, corazones humanos”

 

Queremos compartir con vosotros un libro sobre los temas que nos gustan, que son todos los relacionados con la mar y los barcos. Su título es “Vientres de acero, corazones humanos”, y se trata de un relato sobre naufragios reales ocurridos en Canarias y en el Mediterráneo. Un libro que engancha y que se va poniendo trágico y misterioso conforme pasas las páginas y te adentras en lo repentino e inesperado de un naufragio.

El flamante buque también tendría un flamante capitán. Un joven de 29 años, recién ascendido, pues será su primer mando, su primera campaña como capitán. Al igual que el flamante buque, sus tres mandos de cubierta fueron primerizos en sus nuevos cargos.

En el puerto de Argel pasarían las navidades de aquel año. Para 11 de sus 18 tripulantes, serían sus últimas navidades.

Nadie podía sospechar, en aquellos momentos, que el próximo cargamento sería el fatal cargamento. Sería el último viaje para que el pequeño mercante de reciente construcción, que se llevaría la vida de 11 de sus tripulantes y al resto les haría pasar las peores horas de su vida.

 

 

Es sólo un trocito de un relato que va mascando la tragedia, poco a poco, hasta el clímax de lo que tenía que suceder, pero el autor no se detiene en ese momento. Sigue adelante en una nueva etapa del barco, la del silencio que debe ser roto, sobre todo para rasgar el velo de cosas que se hicieron mal y se ocultaron. Pero, ¿se hicieron mal las cosas adrede? Y si no es así, ¿por qué se intentaron tapar tantas situaciones? Este libro centrado en naufragios reales nos deja más preguntas pendientes que verdaderas respuestas, si bien nos da buenas dosis de información para decidir por nosotros mismos.

 

El momento terrorífico del naufragio

 

El lector conocerá a fondo, de forma amena y realista, la increíble aventura de entregar a las olas un barco y las vidas de sus trabajadores. Pero mucho más conoceremos, a veces de forma angustiosa, pero siempre emocionante, el lamentable y terrorífico momento en que la tripulación se entera de que se encuentran en problemas.

El jefe de máquinas, tripulante de más edad a bordo, había salido de guardia se encontraba en su camarote leyendo. El bandazo que dio el buque fue tan violento que se le salieron todos los cajones de la parte inferior de la cama. Entonces se susto y acertadamente pensó que había habido un corrimiento de la carga.

 

 

El pánico de una situación como está, en la soledad de alta mar, con la violencia propia de un oleaje embravecido, produce congoja en el lector y le anima a seguir leyendo para saber exactamente cómo termina la epopeya de un naufragio real, primero, y más tarde seguir la investigación del autor sobre los verdaderos motivos de este desastre marítimo.

 

La soledad del mando en un naufragio

 

Personalmente, lo que más me ha impresionado, aparte de esa incertidumbre que produce el libro desde el principio, sobre lo que de verdad había sucedido, son esos momentos de pánico iniciales en los que la tripulación se da cuenta de que están en un grave problema. Un problema de vida o muerte.

A bordo del buque siniestrado, la situación en empezó a ser confusa. Todo el mundo, comprensiblemente, querían subirse a los botes. Dos hombres, cuando intentaron hacerlo, cayeron por la borda y la enorme fuerza de la mar se lo llevó. Un marinero, inocente e imprudentemente, logró él solo poner a flote y embarcarse en el chinchorro del buque. La mar hundió el chinchorro y se lo llevo al fondo.

 

 

Me gusta mucho como se describe en el libro los diferentes roles a bordo del barco y cómo un naufragio afecta a cada uno. Y tiene que ser impresionante vivir todo esto con el rango de Capitán, a medias entre el miedo y el sentido del deber. Porque muchas cosas y muy románticas se han escrito, en las novelas, sobre el sacrificio del Capitán que se hunde con su nave, pero casi nunca han sido marinos los que han firmado esos relatos. Desde un barco y la experiencia de marinero de muchos años, con tantos peligros como encierra la mar, las cosas se ven de modo bastante diferente. Y tal es el caso del autor, Juan José Aja Sollet, marino de profesión y verdadero lobo de mar:

El joven capitán viviría la amarga experiencia de ver su barco mortalmente herido. Experimentaría la soledad del mando, la “amarga soledad del mando” en el peor trance que se puede concebir para el capitán de un navío cuando el fatal destino te juega esa mala pasada.

 

¿CÓMO OCURREN LOS NAUFRAGIOS ACTUALES?

¿Cómo es un naufragio?

 

“Vientres de acero, corazones humanos” es un relato que tiene poco de ficción. En este libro sobre naufragios se dan muchos datos que nos ayudan a entender todo lo que significa este tipo de desastres desde el punto de vista humano, para empezar:

El médico de Napoleón les inyectó coramina (a los supervivientes), estimulante del sistema circulatorio. Les dieron té caliente con ron y fricciones en las piernas. Más tarde llegaría a Marsella el buque danés Normandie con los otros dos náufragos. Al reencontrarse, los siete náufragos se abrazaron.

Pero también se nos da una idea de lo que significa perder un coloso de la mar, pesquero o bulkcarrier, porque detrás de estas inversiones flotantes hay sueños y ahorros y en definitiva, personas. Seres de carne y hueso que han puesto sus esperanzas en un proyecto que ha naufragado, algunos aportándolo todo (los muertos), pero otros contribuyendo con las fuertes inversiones que suponen perder un barco y hacerse responsable de su hundimiento. Es mucho dinero.

 

 

Con sólo 6 meses de vida útil (el barco naufragado en el cual navegaban estos náufragos y que es el protagonista más trágico y último del relato), como una criatura recién nacida que rebosante de salud y llena de esperanza, tuvo una muerte súbita y trágica. Fue una pérdida económica importante, cierto, pues el barco estaba valorado en 325 millones de pesetas, mucho dinero en aquella época en que fue construido.

Sí, era una cantidad de dinero importante. Un dato que podría darnos una idea de lo que suponía aquella cantidad podría ser la comparación con el valor de las viviendas en aquella época. Pues bien, un piso de 75 metros cuadrados útiles, de 3 habitaciones, rondaba el millón 700 mil pesetas. Con lo que con aquel valor podría decirse que podían haber comprado, al menos, 190 pisos de esa hechura, que eran los más habituales.

Y una vez que consideramos estos datos económicos, podemos empezar a cuestionarnos si no habrá misterios por resolver en los naufragios de barcos mercantes que apenas nadie investiga.

 

La cara humana de un naufragio: las víctimas, el miedo y las familias

 

Sin embargo (y volvemos aquí a la tragedia de los corazones humanos), si bien es verdad que fue una pérdida económica importante, no era comparable la tragedia infinitamente más grave que sin lugar a dudas fueron las vidas humanas. Las vidas que el buque se llevara consigo.

Se hundió llevándose al abismo abisal a más de la mitad de su dotación. Más de la mitad de sus tripulantes le acompañarían en el viaje final de no retorno. Aquellas vidas de seres humanos, en plena juventud, igualmente apenas habían vivido. Apenas habían tenido el tiempo suficiente para poder desarrollar todo su potencial profesional. Vidas truncadas, padres de familia que dejaron hijos, hijos de muy corta edad en amarillo de los casos. En algunos incluso fueron niños recién nacidos.

 

Es impresionante considerar el alcance de un accidente naval grave en todos los aspectos. Investigar algo así tiene que ser una responsabilidad tremenda para todos los implicados, inclusive en los que asumen las pérdidas económicas de los accidentes navales, en las cuales destacan las indemnizaciones de muertos y heridos en naufragios, por lo que cabe pensar que tales personas sufrirán unas grandes presiones. Lo lógico es que estas personas que van a asumir los costos de todo se lo intenten trasmitir a otros, es obvio que hay intereses creados en algo tan caro y dañino para la imagen como la responsabilidad en el naufragio de un mercante,

La ciudad donde se construyó el buque, la misma del domicilio de la empresa armadora, era también la misma ciudad donde viven y de dónde eran oriundos la mayoría de los tripulantes del desaparecido mercante.

 

 

Naufragios misteriosos pendientes de resolver

 

Y aquí es donde viene la moraleja y el trasfondo verdadero de este libro sobre casos reales de naufragios en el Mediterráneo y el Atlántico, uno de ellos en aguas españolas. Un trasfondo tan oscuro como esa profundidad abisal en la cual descansan muchos de estos barcos desgraciados.

Pero lo mismo una lámpara cuando se le termina el combustible se va extinguiendo, también de aquel acontecimiento cuando dejó de ser noticia dejó de hablarse, de aquella tragedia.

Sin embargo, creo sinceramente que quedaron en el aire muchas incógnitas sin aclarar.

Así fueron pasando los años y muchos años después todo quedo en el olvido. Este acontecimiento trágico, ya olvidado, solamente permanece en el recuerdo de los pocos supervivientes que aún quedan y de los familiares de los muertos y desaparecidos, ya ancianos todos. Algunos, me consta, prefieren no recordarlo. Muchas personas de las nuevas generaciones, gente de más de 40 años de edad, que aún no había nacido, cuando les preguntas si alguna vez oyeron a las de este trágico naufragio te contestan que nada saben, que nada oyeron.

 

Ni tan siquiera (y esto a mí me parece de lo más inquietante de todo el asunto) pasó a formar parte de una lista de naufragios trágicos. Un informe, un mísero informe oficial escueto.

No, ni siquiera formó parte de un listado oficial, a pesar de ser un naufragio trágico con víctimas.

Por la parte que me toca, me sentí tocado por esta falta de interés total en el Estado y en general en la sociedad. Como si estas personas que sufren los naufragios no existieran. Pero “Vientres de acero, corazones humanos” es un relato que pretende rasgar ese manto de silencio y olvido y hablar claro sobre casos reales de naufragios nunca investigados.

EVITAR LOS ACCIDENTES EN EL MAR

Vívido relato de un naufragio real

 

El autor cuenta los casos reales de naufragios que él ha vivido en primera persona, porque son barcos que ha conocido y compañeros que, como él, trabajaron a bordo de los mismos durante año. Y se ha tomado la enorme molestia de investigar muchos aspectos inéditos de un naufragio en concreto, un mercante de tamaño mediano, para dignificar entre otras cosas las humildes vidas de tantas víctimas de ese accidente marítimo. Personas que tenían nombres y apellidos, familias y amigos, todos ellos (como el barco) con un puerto de origen en común, por lo que se trató además de un drama muy concentrado. Como lo fue el Desastre del Machichaco en su día, en el Santander de finales del XIX.

Sin embargo, y es una de las enseñanzas más penosas del libro, a nadie ha parecido preocuparle tanto lo ocurrido. Había una especie de manto de silencio sobre la verdad del naufragio del Solangelo, por ejemplo, nombre ficticio de uno de los buques, que sin embargo es el relato de un caso de naufragio real. Un barco de verdad con una dotación que padeció las consecuencias de un problema o mejor dicho de varios, lo dejo a juicio del lector, y que algunos pagaron incluso con la vida. Personas tan inocentes como la propia mujer del Capitán, que poco tendría que ver con los condicionantes técnicos del buque que mandaba su marido, pero que como el resto se vio involucrada en las consecuencias del naufragio trágico.

 

 

¿Cuántos barcos se hunden cada día en el mundo?

 

Aunque parezca mentira, nadie lo sabe con exactitud. O, mejor dicho, casi nadie. Recuerdo perfectamente de mi estancia en Londres una conversación con un auditor que me contó que había visto, en los anales de naufragios del Banco Lloyd´s, especializado en el negocio marítimo, la gran cantidad de barcos que se van pique cada día en el mundo. Y me dijo que le había sorprendido muchísimo la cifra.

No te imaginas cuántos barcos se hunden cada día el mundo.

Y es que nosotros sólo nos enteramos de los naufragios más espectaculares, como el Costa Concordia o el Prestige, aunque ahí también puede haber una trampa. Porque todos sabemos lo que pasa cuando algo se hace público de manera muy intensa. Y es que a lo mejor interesa echarle la culpa a alguien de algo, como cuando los yanquis volaron su propio barco de guerra en el puerto de La Habana: el atentado de falsa bandera del USS Maine. Porque también existe el terrorismo de Estado naval, aunque sea un gran desconocido para la mayoría.

 

 

“Vientres de acero, corazones humanos”: una tesis sobre los accidentes que se pueden evitar

 

Lo que quiero decir, en línea con lo publicado por el autor de “Vientres de acero, corazones humanos”, es que lo que importa aquí es siempre la intención. Ver qué podemos sacar de cada tema, en este caso de la muerte trágica de los barcos, pues la verdadera razón puede ser ocultada o incluso cambiada para acusar en falso a terceros. Un caso reciente es ese famoso sabotaje en un petrolero británico, en aguas del Estrecho de Ormuz, el cual se pretendió utiliza contra la República de Irán. Porque la verdad es siempre la primera baja de toda guerra, pero también lo puede ser de un naufragio cualquiera en tiempo de paz.

Como ocurre con los accidentes de tráfico o aéreos, o ferroviarios, en los cuales se manipula muy a menudo lo sucedido para conseguir obtener un objetivo concreto, el cual normalmente es económico. Y no siempre un beneficio legítimo. Pero ahora, si queremos conocer la realidad del tráfico marino y la investigación de los accidentes en el mar, tenemos este magnífico y realista libro sobre casos reales de naufragios misteriosos.

 

 

¿QUIÉN INVESTIGA LOS ACCIDENTES EN EL MAR?

¿Por qué se hunden los barcos y quién investiga los naufragios?

 

“Vientres de acero, corazones humanos” es el último libro sobre naufragios reales en alta mar. Un relato sobre accidentes en el mar que te sitúa en el camarote de un barco, en su cubierta o en su sala de máquinas. Te hace sentir parte de una tripulación que vive además momentos trágicos.

El autor señala desde el principio a fallos y cosas extrañas que van a rematar en lo que sucedió. Y no es el último de los factores señalados una más que presunta corrupción, pues el tema de ahorrar en seguridad no es nuevo para nadie. Y es sólo uno de tantos ejemplos de prácticas corruptas en el mar, porque hay más. De hecho, hay demasiadas cosas que se pueden hacer mejor o peor en un barco, ya desde antes de botarlo siquiera, por lo que corrupción no significa sólo robar. Y hay muchas cosas que se deben revisar constantemente y también, probablemente, un no tan alto interés de las autoridades por asegurarse de que esto es así. De hecho, es una pregunta que el autor se repite a lo largo del relato, por muchas veces y sin darse respuesta del todo:

 

¿Quién supervisa las buenas prácticas marineras de todos los barcos que circulan por la mar?

El ejemplo más claro de los efectos de la corrupción lo tenemos en la política y más en concreto en las famosas comisiones, en la contratación de servicios por la Administración, de las que participan todos los niveles de esa dirección política: ayuntamientos, gobiernos locales y en general puestos administrativos que tiene la peculiaridad de que son personas que no están administrando sus propios sino los ajenos. Lo mismo sucede también, a menudo, con los mismos oficiales de los barcos, como delegados plenipotenciarios de todo lo que sucede en un barco.

Y esto les convierte en pequeños dioses a la deriva, con todo lo que esto conlleva en responsabilidades, las cuales exceden con mucho la simple cuestión de quedarse con la pasta o ahorrar en botes salvavidas. Sobre todo, si tenemos en cuenta que el control al que son sometidos los naufragios es limitado, ya de entrada, por lo difícil que es acceder a los buques que se van a pique.

 

Malas prácticas marineras a bordo de barcos naufragados

 

Pero, ¿puede ser que los propios beneficiarios de las medidas de seguridad, los oficiales que dirigen los barcos, se equivoquen de forma tan torpe que comprometan la seguridad de todos y para empezar sus propias vidas? Es una absoluta paradoja, sí, pero no tan rara si uno se da una vuelta por una obra o fábrica y contempla cómo se hacen las cosas en los barcos.

¿Lleva todo el mundo el casco puesto? ¿Está todo el mundo asegurado, todas las horas laborales, y adiestrado en medidas de seguridad en el trabajo? Y si la respuesta es negativa a estas preguntas, en tierra firme, podemos imaginarnos qué no pasa en mar abierto, a muchas millas náuticas del inspector más cercano.

 

¿Hasta qué punto ha habido errores tontos y corrupción en los barcos, de varias clases, en el camino de factores diversos que desemboca en un naufragio? ¿Quién se ocupa de investigar los naufragios y depurar las consecuencias de todo tipo, legales y hasta penales, que pueden derivarse de la falta de medidas de seguridad o malas prácticas marineras?

Todo el mundo habla de la corrupción política, que es una auténtica pandemia mundial, pero en el tema de los barcos también se ha dado este tipo de corruptelas durante milenios. El ejemplo más tremendo lo tenemos en el gran naufragio de Santander, como decíamos, donde un caso de contrabando de dinamita produjo la mayor catástrofe de la historia de Europa, comparable a la explosión de Beirut en tiempos recientes. Sin embargo, este tipo de corruptelas navales no siempre se saldan con muertos, gracias a Dios, sino que son casos más silenciosos y que cumplen ese lema mafioso: haz que parezca un accidente”. Pero es una problemática actual y muy real de la cual ha participado, como testigos de excepción, el autor del libro “Vientres de acero, corazones humanos”.

 

 

Demostrar la causa de un naufragio en alta mar no es tarea fácil

 

Y siempre quedarán dudas para la posteridad. ¿Se hizo todo lo que se pudo según, además, del código mundialmente aceptado de las buenas prácticas marineras? ¿Contaban con todo el material necesario y se dieron las órdenes oportunas? ¿Por qué no se ha investigado más este naufragio que costó tantas vidas? ¿Qué se puede decir sobre la influencia de la mercancía en lo que sucedió?

Son preguntas que flotan constantemente en este análisis a posteriori del naufragio, acerca del barco del relato, cuando incluso los testimonios de los supervivientes son a veces contradictorios. Cuando no se puede encontrar respuesta a temas tan obvios como por qué no se hizo esto, que es lo apropiado según las buenas prácticas marineras, o dónde estaba este material indispensable para la seguridad marítima. Preguntas que el autor lanza a las olas y a los no supervivientes, cuyo testimonio nunca volvió a la costa, pese a que afirma tener “apariciones” por parte de oficiales clave en un naufragio con víctimas mortales: muertos en la tragedia que, no obstante, parecen querer contar su triste historia desde el más allá. Es un poco la idea central de “Vientres de acero, corazones humanos”, una historia de misterio real que tiene que tener sus respuestas. Y es tarea de todos investigar los accidentes de algunos, sí, porque nosotros podríamos ser los siguientes.

 

La autopsia de un naufragio: demostrar la causa de muerte de un barco

 

Juan José Aja Sollet es un profesional de la Marina de la cabeza a los pies, con toda una vida dedicada al trabajo en la mar, que no ha querido guardar sus secretos ni llevárselo al fondo del mar, como tantos de esos barcos naufragados cuyo crimen no ha sido todavía ha revelado. La causa verdadera de su muerte en alta mar, sin testigos válidos, pero si con el móvil espurio de obtener beneficios de donde no se pueden sacar. De donde no se deben sacar. Pero el problema aquí es que es muy difícil demostrar la causa de muerte de un barco, pues no es fácil hacer la autopsia de un coloso de acero, tumbado a muchos metros de profundidad bajo el agua. Y las compañías aseguradoras de los buques suelen conformarse con la versión oficial de los tripulantes, de las propias navieras, que por supuesto cuentan la historia que más les conviene y que no siempre se ajusta mucho a la realidad.

Y quiero, ante todo, destacar la enorme sensibilidad de compañero que muestra en autor, en todas sus líneas, al describir todo el drama humano que supone haber perdido a tantos anónimos colegas de profesión, ya en el triste olvido de todos.

Día 13 de noviembre día de las librerías

El ilustrador alicantino Ximo Abadía ha sido el encargado de plasmar en esta ilustración el ideario de la décima edición del Día de las Librerías 2020, que celebraremos el próximo 13 de noviembre.

Se trata de una imagen cargada de color y de simbolismo, con una librería concebida como un hogar en torno a la que giran multitud de vidas lectoras y en la que podemos jugar a descubrir numerosos personajes y autores de la narrativa clásica (Julio Cortázar, Julio Verne o Herman Melville), de la literatura infantil (Gianni Rodari, Roald Dahl, Quino o Manuel Marsol) y del cómic (Hergé o Robert Crumb).

Con esta imagen arranca una campaña que estará marcada indudablemente por las circunstancias sanitarias y con la que las pequeñas y medianas librerías queremos dar las gracias por el apoyo recibido durante los últimos meses, además de resaltar el importante papel que desempeñamos, tanto en el sector del libro como en la sociedad, con nuestro arraigo en los barrios y la creación de comunidades lectoras.

El 13 de noviembre se celebrarán actividades en formato físico y virtual, volveremos a ofrecer a fieles y nuevos lectores un 5% de descuento, y recordaremos a las administraciones públicas su responsabilidad en el fomento de la lectura, a través de la educación y de las redes bibliotecarias.

Presentaciones de libros en octubre

Presentaciones de libros en octubre

PRESENTACIÓN DEL LIBRO

REPÚBLICA DE HOMBRES ENCANTADOS.

CIUDAD, JUSTICIA Y LITERATURA DURANTE EL REINADO DE FELIPE III

(Madrid, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2020).

Martes día 20 de octubre a las 19.30 en el Ateneo de Santander.

BREVE RESUMEN DE LA OBRA

Durante el reinado de Felipe III (1598-1621) numerosos textos de la índole más variada denunciaron el exceso de pleitos, la venalidad, la corrupción de los oficiales de gobierno o la ambición de las elites urbanas. El problema más grave no era la carencia de leyes, sino su incumplimiento. “República de hombres encantados. Ciudad, justicia y literatura durante el reinado de Felipe III” es un acercamiento al gobierno municipal castellano a través de una variada documentación en parte inédita; fuentes de archivo, actas de las Cortes de Castilla y diversos memoriales revelan la compleja tela burocrática y corrupta con que se tejía la monarquía hispánica y, en particular, el gobierno de las ciudades castellanas con sus diversos agentes interesados. Uno de los aciertos del libro, adaptación de la tesis doctoral de su autor, es que la mirada se enriquece con la literatura de la época: el uso de lugares comunes, la presencia de modelos reales e incluso la valoración de los vacíos, esto es, no de lo que se dice, sino de lo que no se dice, justifican la atención del investigador a las fuentes históricas y literarias para discernir las claves de un comportamiento político que abarca la política de oficios y los mecanismos de control, el valimiento de Lerma, las relaciones de la ciudad con las Cortes y el clero o la cotidianidad de los diferentes oficios de justicia.

 

EL AUTOR

Mario Crespo López (Santander, 1975) es doctor en Historia por la Universidad de Zaragoza y académico correspondiente de la Real Academia de la Historia, la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona y la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. Profesor de Lengua y Literatura en Educación Secundaria y asociado de la Universidad de Cantabria, ha publicado más de ochenta artículos y medio centenar de monografías de carácter biográfico, histórico y filológico. Es editor literario de Marcelino Menéndez Pelayo, José María de Cossío, Miguel Delibes, Álvaro Pombo y Félix de Azúa. Ha recibido, entre otros reconocimientos, el XII Premio de Estudios Cervantinos, el II Premio Elisa Pérez Vera, el Premio Internacional V Centenario del Nacimiento de Carlos V y el Premio Internacional de Periodismo “Miguel Hernández”. Es editor de Leñalmono. Revista crítica y literaria.

 

PRESENTACIÓN

En la presentación intervendrán Pedro Ángel Fernández Vega, profesor y doctor en Historia Antigua, y Mario Crespo López, autor del libro. Además, se leerán fragmentos escritos especialmente sobre la obra de Álvaro Pombo, entre otros.

La campaña “Bono Cultura 2020” pone de nuevo a la venta 5.000 bonos

13 de septiembre de 2020.- La segunda fase de la campaña “Bono Cultura 2020”, una iniciativa de la Fundación Santander Creativa (FSC) y el Ayuntamiento de Santander en colaboración con Liberbank, arranca este lunes -14 de septiembre- con la puesta en venta de 5.000 bonos y la incorporación de tres nuevos espacios.

Café de las Artes Teatro, Escena Miriñaque y la librería Utopía se han adherido a esta segunda etapa, que permanecerá abierta hasta el próximo 31 de diciembre y que, junto a los 5.000 bonos de la primera fase, generará en la ciudad un movimiento comercial de 150.000 euros.

Los bonos se podrán adquirir en cajeros de la red en Cantabria de Liberbank, a través del servicio de venta de entradas por internet (https://entradas.liberbank.es) y llamando al teléfono gratuito de venta de entradas -985 96 97 08- , no siendo necesario ser cliente de la entidad.

Se establece un límite de compra de 4 bonos por tarjeta que podrán ser canjeados hasta que termine la campaña, es decir, hasta el 31 de diciembre. Aunque es posible adquirir los mismos por los canales de venta citados, se recomienda la compra telefónica u online, ya que los usuarios podrán adquirir los bonos sin necesidad de ser impresos, presentando los mismos desde su teléfono móvil en el establecimiento adherido. En el caso de que el usuario requiera su impresión, lo podrá hacer por sus propios medios.

El formato no ha variado respecto a años anteriores, ya que el ciudadano paga 10 euros por un bono que tiene un valor de 15 y que puede utilizar en los establecimientos e iniciativas adheridas para adquirir libros (se excluyen libros de texto y material escolar o de oficina), discos, películas en DVD o Blue Ray, entradas para espectáculos en vivo (teatro o música), cine e inscripciones para cursos y talleres culturales y creativos.

Este proyecto nació en 2015 para dar visibilidad al sector cultural, llevar a públicos y consumidores distintos a los negocios culturales y aumentar la venta de productos y servicios. Desde entonces, el Ayuntamiento y la FSC subvencionan esos 5 euros de diferencia con el fin de fomentar el consumo en el sector y apoyar al tejido local.

En dieciocho espacios

A los quince establecimientos que se adhirieron en la primera fase, cabe ahora sumar tres más. Esto supone un total de diez librerías, una tienda de discos, dos salas de conciertos, dos escuelas de formación, una sala de cine y dos salas de teatro, dieciocho comercios en total.

En concreto, el bono se puede utilizar en la librería Ediciones Tantín (Camilo Alonso Vega, 10), Estvdio, (Calvo Sotelo, 21 y Avenida Los Castros, 53-C), Carmen Alonso Libros, (Cisneros, 17, bajo), Kattigara (San Luis, 5, bajo), Gil (Hernán Cortés, 23; San Fernando, 62; General Dávila, 258; y polígono Nueva Europa, en El Campón), Némesis, (Gravina, 9, bajo), Más que libros (Alonso 5, bajo ), Nexus-4 (Madrid, 10) y Distrito Zero, ubicado en el número 15 de la calle Alonso. A estas nueve librerías, se suma la librería Utopía (Alta, 46A).

Se puede usar en la tienda Tipo de la calle Peñas Redondas, 14 y la sala de conciertos Rock Beer The New, situada en el número 15 de esa misma calle. También en Escenario Santander, en la avenida De la Constitución, 39.

En espacios formativos como la Escuela de Doblaje Anselmo Herrero (Enclave Pronillo, General Dávila 129A) y la Escuela de Cerámica Gerardo García (Cisneros, 63). En el cine Los Ángeles (Ruamayor, 6) y en las salas de teatro Café de las Artes, (García Morato,4) y Escena Miriñaque, (Isaac Peral, 9).

En 2019

El año pasado se pusieron a la venta 10.000 bonos. Las 6.000 unidades que se lanzaron en la primera fase de la campaña, de junio a agosto, se vendieron en su totalidad en apenas un mes. En la segunda fase se pusieron a disposición de los usuarios 4.000, que se vendieron en tan solo tres semanas.

Bono cultura 2020

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