¿CÓMO OCURREN LOS NAUFRAGIOS ACTUALES?

¿Cómo es un naufragio?

 

“Vientres de acero, corazones humanos” es un relato que tiene poco de ficción. En este libro sobre naufragios se dan muchos datos que nos ayudan a entender todo lo que significa este tipo de desastres desde el punto de vista humano, para empezar:

El médico de Napoleón les inyectó coramina (a los supervivientes), estimulante del sistema circulatorio. Les dieron té caliente con ron y fricciones en las piernas. Más tarde llegaría a Marsella el buque danés Normandie con los otros dos náufragos. Al reencontrarse, los siete náufragos se abrazaron.

Pero también se nos da una idea de lo que significa perder un coloso de la mar, pesquero o bulkcarrier, porque detrás de estas inversiones flotantes hay sueños y ahorros y en definitiva, personas. Seres de carne y hueso que han puesto sus esperanzas en un proyecto que ha naufragado, algunos aportándolo todo (los muertos), pero otros contribuyendo con las fuertes inversiones que suponen perder un barco y hacerse responsable de su hundimiento. Es mucho dinero.

 

 

Con sólo 6 meses de vida útil (el barco naufragado en el cual navegaban estos náufragos y que es el protagonista más trágico y último del relato), como una criatura recién nacida que rebosante de salud y llena de esperanza, tuvo una muerte súbita y trágica. Fue una pérdida económica importante, cierto, pues el barco estaba valorado en 325 millones de pesetas, mucho dinero en aquella época en que fue construido.

Sí, era una cantidad de dinero importante. Un dato que podría darnos una idea de lo que suponía aquella cantidad podría ser la comparación con el valor de las viviendas en aquella época. Pues bien, un piso de 75 metros cuadrados útiles, de 3 habitaciones, rondaba el millón 700 mil pesetas. Con lo que con aquel valor podría decirse que podían haber comprado, al menos, 190 pisos de esa hechura, que eran los más habituales.

Y una vez que consideramos estos datos económicos, podemos empezar a cuestionarnos si no habrá misterios por resolver en los naufragios de barcos mercantes que apenas nadie investiga.

 

La cara humana de un naufragio: las víctimas, el miedo y las familias

 

Sin embargo (y volvemos aquí a la tragedia de los corazones humanos), si bien es verdad que fue una pérdida económica importante, no era comparable la tragedia infinitamente más grave que sin lugar a dudas fueron las vidas humanas. Las vidas que el buque se llevara consigo.

Se hundió llevándose al abismo abisal a más de la mitad de su dotación. Más de la mitad de sus tripulantes le acompañarían en el viaje final de no retorno. Aquellas vidas de seres humanos, en plena juventud, igualmente apenas habían vivido. Apenas habían tenido el tiempo suficiente para poder desarrollar todo su potencial profesional. Vidas truncadas, padres de familia que dejaron hijos, hijos de muy corta edad en amarillo de los casos. En algunos incluso fueron niños recién nacidos.

 

Es impresionante considerar el alcance de un accidente naval grave en todos los aspectos. Investigar algo así tiene que ser una responsabilidad tremenda para todos los implicados, inclusive en los que asumen las pérdidas económicas de los accidentes navales, en las cuales destacan las indemnizaciones de muertos y heridos en naufragios, por lo que cabe pensar que tales personas sufrirán unas grandes presiones. Lo lógico es que estas personas que van a asumir los costos de todo se lo intenten trasmitir a otros, es obvio que hay intereses creados en algo tan caro y dañino para la imagen como la responsabilidad en el naufragio de un mercante,

La ciudad donde se construyó el buque, la misma del domicilio de la empresa armadora, era también la misma ciudad donde viven y de dónde eran oriundos la mayoría de los tripulantes del desaparecido mercante.

 

 

Naufragios misteriosos pendientes de resolver

 

Y aquí es donde viene la moraleja y el trasfondo verdadero de este libro sobre casos reales de naufragios en el Mediterráneo y el Atlántico, uno de ellos en aguas españolas. Un trasfondo tan oscuro como esa profundidad abisal en la cual descansan muchos de estos barcos desgraciados.

Pero lo mismo una lámpara cuando se le termina el combustible se va extinguiendo, también de aquel acontecimiento cuando dejó de ser noticia dejó de hablarse, de aquella tragedia.

Sin embargo, creo sinceramente que quedaron en el aire muchas incógnitas sin aclarar.

Así fueron pasando los años y muchos años después todo quedo en el olvido. Este acontecimiento trágico, ya olvidado, solamente permanece en el recuerdo de los pocos supervivientes que aún quedan y de los familiares de los muertos y desaparecidos, ya ancianos todos. Algunos, me consta, prefieren no recordarlo. Muchas personas de las nuevas generaciones, gente de más de 40 años de edad, que aún no había nacido, cuando les preguntas si alguna vez oyeron a las de este trágico naufragio te contestan que nada saben, que nada oyeron.

 

Ni tan siquiera (y esto a mí me parece de lo más inquietante de todo el asunto) pasó a formar parte de una lista de naufragios trágicos. Un informe, un mísero informe oficial escueto.

No, ni siquiera formó parte de un listado oficial, a pesar de ser un naufragio trágico con víctimas.

Por la parte que me toca, me sentí tocado por esta falta de interés total en el Estado y en general en la sociedad. Como si estas personas que sufren los naufragios no existieran. Pero “Vientres de acero, corazones humanos” es un relato que pretende rasgar ese manto de silencio y olvido y hablar claro sobre casos reales de naufragios nunca investigados.